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¡FELIZ NAVIDAD!

Estudiantes, profesores, familiares, compañeros, amigos, invitados, visitantes… a todos os deseamos unas felices fiestas y un muy buen año 2012.

(Postales de Navidad que este año hago a mi familia)

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El 16 de Octubre de 2011, aprovechando que pasaba unos días en Cuenca, visité la Fundación Antonio Pérez y el Museo de Arte Abstracto, lugares que me encantan y a los que intento acudir siempre que puedo, como ya he comentado en otras ocasiones. En primer lugar fui a la Fundación, comentada anteriormente, y más tarde al Museo de Arte Abstracto.

El Museo de Arte Abstracto Español de Cuenca, está situado en las Casas Colgadas, edificio medieval construido a finales del siglo XV sobre la Hoz del Huécar que es un icono de esta ciudad. Por este motivo es un conjunto totalmente artístico, pues engloba obras de Arte, una Arquitectura tan especial como la de las Casas Colgadas, y un paisaje que envuelve de la mejor forma esta riqueza cultural.

Este museo fue abierto en 1966, fundado por Fernando Zóbel, quien donó su colección a la Fundación. Desde entonces incrementó, albergando de forma permanente una colección de pinturas y esculturas de artistas españoles de la generación abstracta de los años 50 y 60. Son artistas como Chillida, Millares, Palazuelo, Saura, Torner o Zóbel, que configuraron muchas tendencias abstractas significativas en el Arte en España a mediados del siglo XX. Pero, además de estas exposiciones permanentes, cuenta con espacios para exposiciones temporales de artistas contemporáneos y tendencias de la modernidad.

Nada más entrar, tras subir unas escaleras, encontramos la primera sala, abierta a la recepción, a modo de escenario. En ella se exponen temporalmente esculturas sobre un bloque de mármol, y dan comienzo a un paseo alrededor de obras fantásticas que no dejan indiferente.

(Fotografías: Esculturas de Palazuelo (6 de Octubre de 2011) y Chillida (2009). Lucía López Hidalgo)
Empezamos a recorrer así pasillos y salas en las que predomina el color blanco, la luz, y la sencillez en la composición. Espacios que se encuentran en armonía con la fachada, a pesar de los estilos artísticos tan diferentes. La prueba de ello es una sala, por la que siento un especial interés. Se trata de un espacio tranquilo, apacible, que pide detener el paso y el tiempo, observar, y disfrutar. Es más, me atrevería a decir que las obras de Arte que puede que se lleven casi todo el protagonismo en este lugar son el paisaje, y los balcones de la fachada que se pueden observar tras la enorme cristalera. A un lado, un banco, que permite elegir en qué dirección decides mirar…
(Fotografía: Sala para silenciar. Lucía López Hidalgo. 6 de Octubre de 2011)

Continuamos el camino para disfrutar de una sala que para mí, roza la perfección. Es un lugar para aislarse, sentir o sentirse y dejar fluir sensaciones. Es pacífico, tranquilo y sencillo en apariencia. Uno de los motivos por los que me fascina esta sala es por la introducción del paisaje que se ve por las ventanas como una serie de cuadros integrados en esa pared tan pura. Al igual que ocurre en la Fundación Antonio Pérez, los vanos, la Naturaleza, adquieren una importancia del mismo nivel que el de las obras de Arte.

Además, es agradable descubrir que este espacio despierta sensaciones en todo espectador que entre en él. Sobre todo, y curiosamente, suelen disfrutar los niños, pues encuentran aquí un lugar cómodo, tranquilo, con esculturas que despiertan su curiosidad.

(Fotografías: Sala para pensar. Fotografías de la izquierda tomadas el 6 de Octubre de 2011. Fotografía de la derecha del 2009. Lucía López Hidalgo)

A continuación, una sala también interesante, pero de aspecto más acogedor, humilde y sencillo es en la que comparten protagonismo principalmente Antonio Saura y Fernando Zóbel. Se trata de un espacio más cálido, más recogido, que nos pinta un interior en blanco y negro por el color predominante de las obras. Básicamente es un gran espacio que se divide a su vez en otros más pequeños dedicados con breves obras a diferentes artistas. En el centro, Brigitte Bardot de Antonio Saura, acaparando todas las miradas…

(Fotografías: Sala para Brigitte Bardot. Lucía López Hidalgo. 6 de Octubre de 2011)

De todos los artistas que participan en el Museo, destacar especialmente a Antonio Saura y Fernando Zóbel, pues son dos artistas que siempre han despertado una especial curiosidad sobre su obra y su vida. En el caso de Antonio Saura, decir que me parece más inquietante la sala dedicada a su obra en la Fundación Antonio Pérez, aunque sus cuadros son agradecido también en el Museo de Arte Abstracto. Sin embargo, su esencia está más presenta en la Fundació, su sala es un mundo, su mundo.

Respecto a Zóbel, en primer lugar destacar su técnica, suave, delicada y elegante. Esta técnica es similar a la de Torner, aprendida en la misma Escuela. Sin embargo, el carácter de Torner tan geométrico hace despertar menos sensaciones en mí.

(Fotografías: Primera, Zóbel. Segunda, Torner. Lucía López Hidalgo. 6 de Octubre de 2011)

Por otra parte, de Zóbel, destacar su trabajo tan detallista y cuidado. Sus estudios de la luz, los colores, son verdaderamente increíbles. Es probablemente por este carácter por lo que es uno de mis pintores favoritos. Su actitud tan cuidada es sin lugar a dudas admirable, y es por eso que es un auténtico placer poder ver sus cuadernos de notas. Es increíble cómo unas “simples” anotaciones pueden ser Arte. Su estilo artístico habla por sí solo, el Arte Abstracto Lírico.

(Fotografías: Cuadernos de notas de Zóbel. Lucía López Hidalgo. 6 de Octubre de 2011)

Por ello, queda sólo agradecer a mi padre que sepa comprender y compartir mi admiración por la pintura de Zóbel, y que me regalara un cuaderno de facsímiles de sus dibujos y apuntes (Viajar, dibujar, pintar). Y por supuesto, envidiar que pudiera conocer al pintor cuando era pequeño,  recordando y reviviendo anécdotas y palabras suyas.

El 16 de Octubre de 2011, aprovechando que pasaba unos días en Cuenca, visité la Fundación Antonio Pérez y el Museo de Arte Abstracto, lugares que me encantan y a los que intento acudir siempre que puedo, como ya he comentado en otras ocasiones.

En primer lugar fui con mi padre a la Fundación Antonio Pérez, lugar que recoge la esencia de la vida de Antonio Pérez. Él es un coleccionista de Arte, de historias, experiencias y amistades, fundamentalmente basadas en el Arte y la Literatura. Pero a su vez es un artista, no menos importante que los de las obras que este museo recoge. Sobre todo, es un personaje interesante para indagar en él, conocerlo y disfrutar de su cultura, su experiencia, su integridad.

La Fundación está situada en la Ronda de Julián Romero, cerca de la Catedral de Cuenca y las Casas Colgadas, lo que la coloca en un entorno histórico, cultural y artístico enriquecedor. El edificio es un antiguo Convento de las Carmelitas Descalzas (siglo XVII) que fue más tarde rehabilitado y acondicionado.

El contenido se resume en colecciones de obras de artistas con los que Antonio Pérez ha compartido amistad, trabajo y/o complicidad. Además, encontramos una serie de elementos repartidos por el interior del edificio que se tratan de objetos que ha encontrado por la calle y que ha considerado interesantes, de los que ha hecho un Arte.

(Fotografía: Fundación Antonio Pérez. Lucía López Hidalgo. 6 de Octubre 2011)

Nada más entrar encontramos una primera sala en la que aparece un breve texto que describe el contenido del Museo, junto con una serie de obras de artistas que participan en la Fundación. Antonio Pérez deja escrito en un panel en la pared “En mi primer viaje a Cuenca (1957) conocí a Manolo Millares y Antonio Saura, con ellos empezó esta colección. Más tarde en París tuve ocasión de vivir la amistad y el trabajo con diversos pintores. Cuarenta años más tarde la colección vuelve a su lugar de origen”. Y así, con esta agradable sensación por descubrir, empieza un paseo muy especial por una serie de salas e historias que cada día enseñan algo nuevo.

Sus exposiciones pueden resumirse en la exposición permanente correspondiente a la colección de Antonio Pérez y exposiciones temporales que se sitúan en una sala con aspecto de túnel rocoso, y en la antigua iglesia del Convento. Sin lugar a dudas, un elemento más de las exposiciones, es la propia Arquitectura. Las salas se reparten en diversas alturas, unidas por escaleras, recibidores y pasillos, y se entrecruzan, creando un espacio totalmente laberíntico. Esto lo hace, a mi parecer, más interesante, pues despierta ese interés por investigar, buscar, y encontrar espacios y obras que te hacen sentir que sólo tú has podido llegar a ellos.

(Fotografías: Objetos de la calle. Lucía López Hidalgo. 6 de Octubre 2011)

Tras una primera sala introductoria, encontramos varias salas en las que podemos ver esos objetos recogidos de la calle, que transforma en objetos artísticos únicos y personales. Entre ellos quiero destacar estos tres, por diferentes motivos. La chapa, en la que aparecen las frases “Dios ha muerto. Marx ha muerto. Y yo estoy mu malito” siempre me ha gustado, supongo que en gran parte porque me recuerda al humor irónico y cercano de un gran amigo de mi familia. La segunda fotografía muestra el tipo de retrato que realiza Antonio Pérez que se ha convertido en un símbolo. Se trata de la transformación de una lata en la representación de una figura, fruto de la imaginación de este artista. Por último, el bote de cristal que contiene semillas de cardo, que pueden ser conocidas como “molinillo” o “abuelo”. Cada vez que lo veo me transmite sensaciones, pensamientos, ideas… Recuerdo cuando de pequeña los cogía, pensaba en un deseo, y los soplaba, deseando que se fueran muy lejos para poder cumplirse. Por ello, ver ese bote es como ver los sueños que ha tenido una persona, que los guarda (pues espero que no estén encerrados), y que los puede recordar con tan solo mirarlos.

(Fotografía: Antonio Pérez. Lucía López Hidalgo. 6 de Octubre de 2011)

Esta fotografía, que se encuentra en el Museo en la Sala de la chimenea, la he querido destacar porque me resulta especialmente original y personal. Se trata de una foto en la que aparece retratado Antonio Saura. Sobre la fotografía, en su rostro, una lata, que no sólo sirve como firma de Antonio, sino que me resulta un modo de o bien ser retratados todos (podría ser cualquiera), o bien de retratarse únicamente a él, uniendo los retratos que él realiza con latas al retrato que le realizan a él, siendo así su creación totalmente individualizada, un signo de identidad.

(Fotografía: Fundación Antonio Pérez. Lucía López Hidalgo. 6 de Octubre de 2011)

A continuación encontramos ese conjunto irregular y aleatorio de salas que recogen obras de diversos artistas como Chillida, Millares, Palazuelo, Saura, Torner o Zóbel. Algunas de estas salas son Sala Manolo Millares, Sala Lucebert, Sala Nuevas Geometrías o Sala Antojos. Estos espacios consiguen envolvernos en Arte en estado puro, en expresiones de todo tipo, arquitectónicas, pictóricas, escultóricas… Además, de forma muy especial, el edificio integra el exterior (el paisaje conquense) en el interior. Lo hace a través de las ventanas, que se colocan entre las obras de Arte, siendo así un elemento más en esta composición. Las ventanas se convierten en marcos, cuyos cuadros son paisajes dinámicos, que cambian dependiendo de la posición del espectador. Éstas además ayudan a comprender al público el objeto de inspiración que era, para muchos de los artistas que allí exponen, Cuenca.

(Fotografías: Paisajes desde el interior de la Fundación. Lucía López Hidalgo. 6 de Octubre de 2011)

Dentro de las salas de exposición permanente, siento especial interés por la que está dedicada íntegramente a Antonio Saura, pintor que vivió durante muchos años en la Calle de San Pedro, en Cuenca, y para quien trabajaron algunos años mi abuela y bisabuela. Pintor personal, con carácter, y en cierto modo provocador, pero sobre todo coherente.

(Fotografías: Sala de Antonio Saura. Lucía López Hidalgo. 6 de Octubre de 2011)

Por último, encontramos las salas correspondientes a las exposiciones temporales. Además de su funcionalidad, su Arquitectura también es diferente. En la primera sala, el espacio se asemeja a una cueva, una pequeña gruta, lo que da una sensación acogedora. La segunda, todo lo contrario. Se trata de una sala amplia, de techo alto, pues era la antigua iglesia del Convento.

(Fotografías: Salas de exposiciones temporales. Lucía López Hidalgo. 6 de Octubre de 2011)

Finalmente, quiero terminar con una fotografía que tomé en esta visita, que podría considerarse un triple retrato. En ella aparecemos Antonio Saura en una fotografía expuesta en el Museo, y mi padre y yo en el reflejo del cristal. Se trata de un breve resumen de lo que fue esa mañana…

…Un recuerdo para inmortalizar

(Fotografía: Domingo con Antonio Pérez. Lucía López Hidalgo. 6 de Octubre de 2011)

Una amiga me recomendo que le echara una ojeada al video y despues de verlo varias veces decidi comentarlo en el BLOG.

Aunque parezca obvio y creamos que son fotografias, estamos equivocados. Podemos encuadrar este video dentro de vistas urbanas e interiores. Seguramente os sorprendais pero aunque parezca increible, este montaje esta realizado con el “3D Studio” un programa de renderizado y modelado 3D, el montaje esta basado en lugares reales transformados a un mundo digital. Es alucinante el nivel de detalle y el realismo que alcanzan las vistas, sin duda una obra de arte poco convencional.

 

 

Aqui tenéis un retrato mio practicando uno de mis deportes favoritos, el golf. La imagen se realizó justo después de golpear la bola. Me encanta esta imagen ya que simboliza la elegancia y belleza de este deporte.

 Tanto el cuerpo como mi rostro demuestran la tensión del golpeo. Se podría decir el momento culminante donde toda la rabia se desata contra la bola. Al ser uno de los deportes mas difíciles que existen la sensación que crea un buen golpeo es indescriptible.

Una lastima que para muchos sea un deporte desconocido…..

Quería compartir con vosotros un vídeo que vi hace ya tiempo, y del que me acordé el otro día. No se si la historia es totalmente cierta, pero no me importa. La calidad de las imágenes no es muy buena, pero creo que se entiende perfectamente. Sé que estamos todos estresadísimos con entregas y eso, pero creo que vale la pena “perder” 5 minutos viéndolo. Intentad no llorar, yo no pude.