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Retrato

Quería dedicar la entrada de hoy a una exposición que visité hace unos días. Se trata de parte de la obra del pintor valenciano Salvador Montó, expuesta en la Galería Puchol. Para aquellos interesados en ir, la galería está en la calle Conde Salvatierra, 32; y la exposición del pintor estará hasta el 5 de enero. Es una exposición a la que acudí sin investigación previa del artista, y aunque en mi anterior entrada defendí la idea de que siempre es positivo investigar previamente sobre un museo o exposición, en este caso quizá el no saber nada sobre el artista resultó en una mayor impresión positiva al contemplar su obra en la galería.

Nada más entrar en la galería me encontré con un cuadro fantástico, que según me contó la dueña de la galería, acababa de ser vendido y era el último día que iba a estar expuesto. Después de ver todas las obras de la galería, éste primer cuadro fue el que más me gustó. No sólo por el propio cuadro, que personalmente me parece fascinante en todos los sentidos (color, formas, textura, tramas, tema, luz); pero también porque fue mi primera impresión de toda la obra del pintor, y un resumen de la misma.

Manhattan. Salvador Montó ©

 A lo largo de la galería encontramos distintos temas y tipos de obras. Las primeras obras que vemos, incluyendo el primer cuadro, podían estar englobados en cuadros de vistas urbanas. Montó tiene una particular fascinación por dos ciudades en particular: Nueva York y Roma. De Nueva York encontramos una enorme cantidad de obras, entre las que destacan las múltiples vistas aéreas de los rascacielos y distintos sitios y edificios emblemáticos de la ciudad americana.

Serie de Nueva York. Salvador Montó ©

También cabe destacar que parte de estos cuadros están dedicados a museos de estas dos ciudades, que son el MoMA de Nueva York, y el MAXXI (Museo de Arte Moderno de Roma). Son obras estrechamente ligadas a la arquitectura, siendo ambos edificios obras impresionantes de arquitectura moderna. El MoMA, del arquitecto japonés Yoshio Taniguchi; el MAXXI de la angloiraquí por todos conocida, Zaha Hadid.

Serie de museos: MOMA y MAXXI. Salvador Montó ©

Aunque no estaban expuestas en la exposición que visité, averigüé al llegar a casa que Salvador Montó también ha realizado una serie de estudios sobre obras del arquitecto japonés Tadao Ando, que me parecen muy interesantes también.

Serie sobre Tadao Ando. Salvador Montó ©

Siguiendo dentro de su pintura, encontramos una serie de retratos de personajes históricos: Jackie y John F. Kennedy, la actriz Liz Taylor… Son protagonistas de portadas de revistas, que se convierten en una excusa para el pintor para hablarnos de las relaciones humanas, del tiempo, la sociedad y la evolución. Todo ello conseguido a través de una influencia estética del pop art, y vinculado a elementos pictóricos que emanan de la publicidad, el arte y el diseño. Personalmente me parecen cuadros tremendamente impactantes y visualmente muy atractivos.

Salvador Montó ©

También encontramos cuadros de temática más variada, como paisajes de playa, bodegones …

Salvador Montó ©

Finalmente, en la exposición también pude ver una serie de fotografías donde el artista ha fusionado digitalmente imágenes de vistas urbanas y una serie de retratos, en un resultado muy interesante que también recuerda de alguna forma a sus propias pinturas.

Salvador Montó ©

En cuanto al discurso expositivo, creo que es bastante efectivo y acertado. El espacio expositivo es un ancho pasillo que desemboca en una pequeña sala. Los cuadros, agrupados en torno al tema de la obra, cuelgan de las paredes blancas, a ambos lados del pasillo y en la sala, permitiendo un recorrido perimetral muy cómodo a la hora de disfrutar de las obras. La iluminación consiste en unos focos que cuelgan del techo desde la mitad del pasillo y que iluminan las obras directamente.

Fotografías propias de la sala de exposición.

Sobre el autor, Salvador Montó nació en Valencia en 1963 y ha obtenido numerosos reconocimientos a nivel nacional, como el premio Caja de Madrid o el premio Osborne. También ha expuesto en numerosas ciudades europeas y americanas desde 1992. La exposición ha causado expectación porque hacía 6 años que el pintor no exponía en Valencia. Como ya he comentado, gran parte de su obra gira en torno a las dos ciudades de Nueva York y Roma, que ha visitado en numerosas ocasiones. Su obra queda englobada dentro de la neofiguración, y se caracteriza por una pintura que juega entre el realismo y las manchas de color.

Montó afirma que “la única pintura que merece ser apreciada, es la buena pintura, ya se trate de figuración o abstracción” y en ese sentido le gusta ser un pintor honrado: “Yo procuro pintar el cuadro que a mí me gustaría ver”, señala. Sus cuadros no persiguen ninguna crítica social, sino el placer estético de las formas, colores y volúmenes; aunque bien es cierto, muchas de sus obras pueden admitir distintas lecturas.

Como conclusión, diré que es una exposición que me gustó mucho, y que por ello recomiendo a todos que vayáis a verla. Quizá lo que más me gustó de su obra es el placer artístico que produce, y el hecho de que pueden ser comprendidas a distintos niveles, pero sobre todo el hecho de que es muy accesible al público, obras fácilmente comprensibles por cualquiera.

Ahora que estamos todos de compras navideñas, os aconsejo a aquellos que os encontréis por el centro, con un rato de tiempo libre, que os paséis por esta magnífica exposición.

(Victoria y Javier. Bejís 2010. Fotografía realizada por la autora)

Ella es todo. Nos llevamos apenas 3 años y hemos vivido en la misma habitación hasta el año pasado. Mi modelo, amiga, protectora, compañera de juegos, bromas y de secretos. Siempre animándome,  siempre ahí. Gran artista, fotógrafa, dibujanta. Con una cámara muy básica sabe hacer cosas maravillosas. Y cuando tiene inspiración hace unos dibujos preciosos. Yo envidio su fuerza interior, su tipo y muchas más cosas, ella envidia de mi mis ojos, desearía robarlos. Su pelo cambia según su estado de ánimo en un época. Ha pasado por el rubio, rojo, chocolate, negro… Ella es la que me aconseja, mi gurú para muchas cosas, desde si me queda bien una ropa hasta los dilemas que mi cabeza puede tener. Ya no compartimos habitación y se nota, no nos contamos tantas cosas como antes, pero seguimos siendo un apoyo la una a la otra, somos confidentes y cómplices.

Él. Él me puso el nombre. Quería que yo fuera un chico y al ser chica mi madre le dejó elegir mi nombre. Me encanta. Con él me llevo más, 6 años. Pero eso nunca ha sido un problema. Habré jugado a las barbies, pero también a los coches y al fútbol en la videoconsola. Siempre me ha cuidado mucho, se preocupa por que estudie, quiere que no siga sus fallos. A veces hace más la función de padre que mi padre, pero es algo gracioso. Tiene ilusión y le gusta soñar. Siempre que ve algo que me puede interesar me lo manda. Trabajador, disfruta mucho cuando algo le gusta. Ahora ya no vive en casa (su habitación es la que he ocupado yo), está en Madrid, y viene de tarde en tarde, aunque cuando viene es como si siempre estuviera en casa.

La foto es en Bejís, el verano del 2010. Últimamente tenemos pocas fotos juntos, y esta en la que aparecen ella y él me gusta mucho. Se ve complicidad, naturalidad a pesar del punto gracioso. la foto la hice yo, la luz es del mediodía en Agosto, que es cuando vamos allí. Son mis hermanos y son mucho para mí.

Después de mi anterior entrada, un tanto seria, quería hacer una algo más divertida y espontánea. Sin dejar a un lado el tema del tiempo y la memoria, hoy quería enseñaros una serie de fotos mías de pequeño. Las fotografías de nosotros mismos siempre esconden una gran historia detrás de la simple imagen, muchas veces son una representación de nuestra infancia, un momento que captura la esencia de nuestros primeros años. Son fotografías que siempre hacen que aflore una sonrisa a tu rostro, que te alegran momentáneamente el día, y te dejan con una sensación muy agradable en el estómago. Al menos, a mí me producen esas sensaciones, quizá porque tuve una infancia maravillosa, quizá porque a lo largo de los años la he ido idealizando. Quién sabe.

A continuación os pongo una serie de esas imágenes, espero que os gusten.

Pero sin duda, mi fotografía favorita es la siguiente, y por lo tanto es la que elijo como Fotografía de retrato para las entradas “obligatorias”. Creo que demuestra muy claramente esa faceta de payaso que tenía de pequeño, siempre estaba riendo y jugando, y gastando bromas. Creo que es algo que todos, al hacernos mayores, perdemos poco a poco. Vamos madurando, nos convertimos en personas más serias, centradas en nuestros trabajos o deberes; perdemos esa visión tan divertida que tienen casi todos los niños del mundo que les rodea. Así que os dejo esta foto para recordaros (pero sobre todo recordarme a mí mismo) que la vida está hecha para disfrutarla, sonreír, y pasárselo bien ante todo.

¡Sonríe!

Ésta es una de las frases que más podemos escuchar a la hora de hacernos una foto. Y es que no nos gusta recordar más que los buenos momentos, obviamente, y tendemos a intentar olvidar los malos.

Pero lo que está claro es que sin pena no hay alegría. Sólo al conocer la tristeza somos capaces de disfrutar de cada segundo de felicidad.

Eso es lo que quería mostrar en esta fotografía: la alegría, la felicidad. Porque es fundamental aprender a disfrutar estos buenos momentos. Agarrarlos y no dejarlos escapar, porque no vuelven. Y cuando se hayan ido, no olvidarlos bajo ningún concepto. Tenerlos en mente hasta que lleguen los próximos y se lleven nuestras penas poquito a poco.

Fotografía: Sonríe. Cristina Ruiz. 28/11/2011

Por eso he elegido esta foto en especial. Porque me encanta la espontaneidad generada por el leve movimiento y por lo mucho que me transmite lo anteriormente dicho. Quizás es por la persona retratada, con su risa contagiosa o sus divertidos comentarios, lo que me hace recordar tan buenos momentos y tantas risas, pero espero que, aunque muchos no le conozcáis, podáis ver en esta foto lo que yo veo: alegría.

(Fotografía: Laura Ibáñez, Moraira. Fernando Ibáñez. Agosto 2000)

(Fotografía: Laura Ibáñez, Denia. Lucía Ibáñez Martínez. Junio 2011)

A la hora de seleccionar un retrato lo primero que pensé es que me apetecía que fuera el de una persona muy próxima a mí. Tras dudar entre mis amigos y mi familia al final me decidí por mi hermana, ya que significa mucho para mí. La he visto nacer, crecer, reír, llorar, aprender y mucho más, y  no sólo eso, sino que además siempre hemos compartido muchas cosas.

En concreto he seleccionado dos fotografías (la primera hecha por mi padre y la segunda por mí), de dos periodos muy distintos pero en situaciones muy similares. Ambas fotos en la playa y en verano, y retratan su mirada que se mantiene idéntica a lo largo de los años. Con ello he querido hacer un pequeño homenaje a todo lo que hemos vivido juntas y espero seguir viviendo; y también, cómo no, al verano, a la playa y a las vacaciones, cosas que a estas alturas del curso me resultan tan atractivas y tan lejanas.

(Fotografía: Domingo con Antonio Pérez. Lucía López Hidalgo. 16 de Octubre 2011. Cuenca)

El pasado domingo 16 de Octubre, aprovechando que pasaba unos días en Cuenca, fui a la Fundación Antonio Pérez y al Museo de Arte Abstracto con mi padre (a la izquierda de la fotografía). He escogido esta fotografía como retrato por lo que simboliza, porque es importante por diversos motivos.

En primer lugar, porque para mí, y supongo que para mi padre también, fue un día bastante especial y emotivo. Por suerte, tenemos en común una serie de intereses, como es el tema del Arte en general, la fotografía y el cine, que nos gusta compartir. Puesto que visito esos dos museos y el casco histórico de Cuenca siempre que puedo y además me habían regalado ese mismo fin de semana una cámara, le propuse subir a esa zona.

Primero visitamos la Fundación Antonio Pérez, lugar que nos encanta, tanto el edificio como su contenido. Este conjunto de salas de exposiciones exhibe la colección de obras de arte que posee Antonio Pérez, coleccionista-artista. Estas obras pertenecen a artistas como Antonio Saura, Zóbel, Chillida, Millares,… que han formado parte del mundo vital de Antonio Pérez. Además, hay alguna sala dedicada a objetos que Antonio recoge de la calle y los transforma en Arte.

Después, bajamos al edificio de las Casas Colgadas, pues en el interior se encuentra el Museo de Arte Abstracto. Éste fue iniciado por Fernando Zóbel, que además donó al museo sus obras. Entre otros artistas que participan, cabe destacar la obra de Antonio Saura, Torner o Zóbel, mi pintor favorito. Al salir del Museo, mi padre me dio una gran sorpresa, me había comprado un cuaderno edición limitada, como homenaje, de facsímiles de cuadernos de apuntes y dibujos de Fernando Zóbel.

Antes de marcharnos, pasamos por la Calle San Pedro, calle en la que vivieron todos estos artistas, y en la que vivieron mis abuelos y mi padre cuando era pequeño. Como él conoció a muchos de ellos, y para muchos otros trabajó mi bisabuela, me iba contando anécdotas que guardan esas calles, me describía las casas que él había visto por dentro de muchos artistas, y no me cansaba de escucharlas… por muchas veces que las haya oído. Y mientras hablábamos de dónde vivía Saura, nos asomábamos por las ventanas como unos niños, o me contaba cómo eran las habitaciones, nos cruzamos con Antonio Pérez. Como mi padre le conocía, nos presentó, y aunque breve, tuvimos una agradable charla, en la que hablamos, entre otras cosas, de que en el tema del Arte todos debemos colaborar y compartir.

Al volver, bajamos por las cercanías del río Huécar, que en estas fechas ofrece un paisaje en el que se aprecian todos los tonos: hay árboles que aún permanecen verdes, otros que empiezan a mostrar el amarillo del Otoño, y algunos tonos rojizos. Sin duda, una imagen preciosa para terminar la mañana.

Es en la Fundación donde tomé la foto. Mientras veía la fotografía que estaba expuesta, me di cuenta de que el juego de reflejos era interesante. Además, no es fácil para los fotógrafos salir en las fotos, ya que siempre retratamos a los demás. Y aprovechando que, aunque de una forma curiosa, salíamos los “dos” juntos, hice la fotografía.

Para mí era un retrato especial, por salir en la foto con mi padre, aun sin saber quién era el hombre que sale en el centro, sujetando una bola blanca, así que la subí a mi cuenta de Flickr (http://www.flickr.com/photos/luka_dreamer/).

Y cuál fue mi sorpresa, cuando mi padre me hizo saber que la tercera persona es Antonio Pérez. Es curioso, pero inconscientemente, compartimos esa mañana con él, y no sólo con palabras…

Como me escribió mi padre: “Lo pasamos bien el domingo… y ahí estamos los tres, Antonio Pérez, tú y yo. Interesante fotografía ; ) ”

Gracias.

(Fotografía: Autocrítica. Lucía López Hidalgo. Autorretrato. Foto seleccionada para la exposición “2010, retratos de una generación”).

A menudo criticamos las apariencias de los demás, sin pensar en que podemos estar dando una buena impresión, pura, blanca, que se queda en lo aparente, a pesar de lo sucio o negro que puede ser nuestro interior: el corazón.