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Literatura

Aunque ya ha cambiado un poco la situación que me hizo escribir este… poema, me gusta bastante. Escribir es algo que es relativamente reciente dentro de mis gustos, unos 4 años, pero hay cosas que cuando las releo me sorprendo de mi misma. No es poesía, no rima, pero tiene ese toque que lo califica como poema. No espero que guste, pero si que lo disfrutéis.

Pacto

Las palabras brotan en la mente con el más puro silencio propio de un laberinto sin salida.

El qué tal se ha vuelto superfluo, vacío y sin sentido alguno más que el rutinario.

Mis miedos han empezado a cumplirse antes de lo pactado, y la situación se escapa de mis manos.

Los dedos manchados de pintura ya no existen, los acordes de la risa volaron para no volver.

Y sólo un desierto me susurra: estás sola.

La costumbre hace que los problemas viajen conmigo, la soledad es la otra compañera, aunque las lágrimas siguen cayendo al mar de los desastres.

Y ya no vuela esa mariposa feliz de un lugar a otro, se ha vuelto a hacer capullo y encerrada en sí misma escapa y huye del ruido del mundo.

Los pilares caen como casa en ruinas y nada sostiene unos ideales machacados por una voz familiar.

El universo es más oscuro aún y lo sé y me mata. Pero el escapar de la cárcel que ahora mismo me tiene prisionera es el primer paso para encender la luz, aunque sólo sea una pequeña vela.

Caminante de sueños poco comprendidos, y que uno sólo hace que no tropiece. Ilusa de la felicidad que un día tuvo y que no dejó escapar, pero que alguien la robó para ser yo la esclava de sus palabras.

Y aunque no pueda más, el verde significado me dice que ande a pesar de las heridas. Que duele, pero que soy fuerte. Sólo que yo sigo sin creérmelo.

31/10/11

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Después de la práctica fotográfica que llevamos a cabo en clase, escribí un comentario sobre la misma. Hoy quería dejaros un trozo del mismo para reflexionar un poco sobre el tema de la memoria (y a la vez os recomiendo un libro y una película maravillosos)

“Nada engaña más que los recuerdos. Es una frase extraordinaria que encontré en uno de mis libros favoritos, La sombra del viento, de Carlos Ruiz Zafón. Quizá es que hoy esté un poco filosófico, o tal vez el hecho de que ayer volví a ver Memento (increíble película que recomiendo altamente), pero me gustaría hablar un poco sobre la memoria desde mi humildísima perspectiva.

Cartel de la película “Memento”, de Christopher Nolan, año 2000

Mucho se ha escrito sobre los recuerdos y la mente, así que tampoco voy a estar descubriendo nada nuevo. Personalmente, lo que más me fascina de los recuerdos es hasta qué punto nos pueden engañar nuestros propios recuerdos. Es un tema recurrente tanto en el libro de Zafón, como en la película de Christopher Nolan, y me parece algo tremendamente inquietante.

El hecho de recordar algo, revivir un momento propio del pasado, parece un acto tremendamente objetivo en parte. Es como rebobinar una película hasta un punto exacto, y volver a vivir una escena, o varias, o toda la película entera. Pero no es así. El hecho de recordar implica una tremenda subjetividad, inherente a todo recuerdo y memoria que poseemos. Porque cada memoria dependerá de la manera en la que nuestro cerebro la ha almacenado, qué impacto tuvo en nuestras vidas, y qué impacto le hemos querido dar.

Los recuerdos son meras fantasías, espejismos de un pasado lejano, que nunca podremos volver a revivir; al menos no de la misma manera. Por eso, la memoria no es fiable, no es objetiva, nuestro cerebro no es una cinta de vídeo que podemos rebobinar o avanzar hasta donde queramos. No funcionamos así, gracias a Dios; no somos máquinas.

Portada de “La sombra del viento”, de Carlos Ruiz Zafón, año 2001

Así pues, cada memoria propia no es más que el resultado de un evento pasado al que hemos dotado de unas características que nosotros queríamos. Y esto es importantísimo en el día a día, pues el pasado nos afecta a todas horas. El que diga lo contrario miente. Cada vez que tomamos una decisión, rememoramos decisiones parecidas que tomamos en anteriores ocasiones, analizamos el pasado a través de recuerdos; pero ¿son éstos fiables? No son objetivos, eso ya lo tenemos claro, pero nadie ha dicho que no sean fiables. Es más, cuanto más subjetiva sea una memoria, más fiable puede ser para nosotros.

Porque ello implica que es un recuerdo que hemos revivido muchas veces, reinterpretado y analizado en muchas ocasiones. El pasado es tremendamente importante para nuestro presente, y por lo tanto para el futuro.”

En una nota aparte, quería decir que son dos obras increíbles que os recomiendo a todos, no sólo por estar relacionadas con el tema de la memoria, que me parece fascinante, pero por los otros muchísimos aspectos que abordan ambas de manera espectacular. Quería agradecer de corazón a lomographylife, que me recomendó Memento, lo que empujó de sobremanera mi interés por el maravilloso mundo del cine. Estoy seguro de que hay mil ejemplos más de obras que tratan este tema, e infinitos autores más duchos que yo en la materia. Os invito a que busquéis más sobre la memoria, yo lo seguiré haciendo.

“Cuando Robert Oliver, un renombrado pintor, intenta destruir un cuadro exhibido en la Galería Nacional de Arte, la única explicación que ofrece de su brutal acto, antes de caer en un silencio insondable, es tan enigmática como incompleta: “Lo hice por ella”.

¿Pero quién es ella? El psiquiatra Andrew Marlow, convencido de que es capaz de hacer hablar hasta a una piedra, no consigue sacarle nada a su misterioso paciente. Impulsado por una curiosidad profesional que poco a poco va convirtiéndose en una irresistible obsesión, Marlow se embarca en una incesante búsqueda de respuestas que lo lleva a investigar a las mujeres de la vida de Oliver y a internarse en los perturbados paisajes de la mente del pintor.

Hasta que el encuentro de unas cartas de amor de más de un siglo de antigüedad le hace descubrir una historia oculta de dramáticas traiciones y pasiones secretas que había tenido lugar en la Francia de finales del siglo XIX, una tragedia en el núcleo del impresionismo francés que tal vez contenga la clave del misterio de Oliver.”

Esta es la reseña que encontramos en “El rapto del cisne”, un libro de Elizabeth Kostova, de 2010. Es un libro que leí hace unos meses, y recomiendo para todos. En él, como habéis podido leer, se juntan arte, historia, literatura, misterio y amor en una historia plagada de referencias artísticas. Toda la obra en sí gira en torno al mito de Leda y Zeus, y en torno a un cuadro del ficticio impresionista francés Gilbert Thomas que retrata el mito. Aunque este cuadro no existe (lo comprobé en internet ya que era tal la descripción del cuadro que parecía real), sí hay muchísimos ejemplos a lo largo de la historia de cuadros que relatan la historia.

El cuadro utilizado en la portada es “Leda”, de François-Edouard Picot.

Para aquellos no familiarizados con el mito de Leda y Zeus, lo resumiré brevemente. Según cuenta el mito griego, Leda, una mujer casada, yacía desnuda a la orilla del río cuando Zeus, que estaba enamorado de ella, la vio. Zeus se transformó en cisne, y, fingiendo ser perseguido por un águila, se acerca a Leda y la seduce. Más tarde esa noche, Leda yació con su marido Tindáreo. Tiempo después, Leda puso dos huevos, de los cuales nacieron 4 hijos: Helena de Troya, Pólux, Clitemnestra y Cástor. Aunque hay distintas versiones respecto a las paternidades, se cree que tanto Helena como Pólux eran hijos de Zeus, y por lo tanto inmortales, mientras que Clitemnestra y Cástor eran mortales, hijos de Tindáreo.

A lo largo de la historia, tenemos muchísimos ejemplos de cuadros que cuentan el mito de Leda y el cisne.

“Leda con el cisne” copia romana del original, probablemente de Timoteo.

“Leda y el cisne”, Miguel Ángel (copia del s. XVI)

“Leda y el cisne”, Leonardo da Vinci, 1510-15

“Leda y el cisne”, Tintoretto, 1555

“Leda y el cisne”, Paul Cezanne, 1820-22

“Leda y el cisne”, Henri Matisse 1944-46

“Leda atómica”, Salvador Dalí, 1949

Personalmente me encanta la mitología griega, me parece tremendamente interesante todos los mitos y leyendas, todas las historias que se cuentan, las explicaciones mitológicas a sucesos históricos y científicos; creo que es una fuente de inspiración inagotable, y así se ve en el gran número de obras a lo largo de la historia que toman como inspiración escenas mitológicas.

Finalmente también querría añadir que recomiendo altamente el libro no solo como novela de misterio, sino como un libro para aprender un poco más de arte, que nunca se deja de aprender.

El tema de esta entrada es la visita a la exposición Blasco Ibáñez, 1867-1928, exposición temporal del MuVIM.  Mi interés por esta exposición era doble. Por una parte me interesaba por la importancia que ha tenido Blasco Ibáñez en la historia de nuestra ciudad de Valencia. Por la otra, por el hecho de tener un vínculo familiar con el primer editor de sus libros, Francisco Sempere (Editorial Sempere), mi tatarabuelo.

Lo que más me ha llamado la atención es la versatilidad de este personaje público. No sólo fue un famoso escritor con novelas que se han llevado a la gran pantalla en Hollywood, como Sangre y Arena y Los 4 jinetes del Apocalipsis, sino también un conocido periodista.

(Fotografía: Exposición Blasco Ibáñez, MuVIM, Lucía Ibáñez Martínez. Octubre 2011)

Además, hay que destacar su faceta política, pues fue una de las figuras más importantes del republicanismo valenciano e incluso español.

(Fotografía: Exposición Blasco Ibáñez, MuVIM, Lucía Ibáñez Martínez. Octubre 2011)

También me gustaría destacar su faceta de viajero y aventurero, en una época en que las comunicaciones eran muy limitadas. Este hecho queda reflejado en muchas de sus novelas, pues viaja en busca de la documentación que precisa un escritor realista como él. Entre sus viajes destacan su estancia en Argentina y su visita a Cuba, a EEUU y a Japón, entre otros muchos lugares.

(Fotografía: Exposición Blasco Ibáñez, MuVIM, Lucía Ibáñez Martínez. Octubre 2011)

Asimismo, habría que nombrar otros de los temas que se tratan en la exposición, como son el exilio de Blasco Ibáñez, su experiencia como terrateniente en Argentina y su participación en duelos de honor.

(Fotografías: Exposición Blasco Ibáñez, MuVIM, Lucía Ibáñez Martínez. Octubre 2011)

Otra de las cosas que a mí en particular me ha llamado la atención de esta exposición, en este caso por el vínculo familiar antes mencionado, es ver, entre los distintos ejemplares de los libros de la exposición, algunos relativos a la editorial que compartió con mi tatarabuelo: la editorial Sempere, cuya matriz luego sería comprada por la Editorial Prometeo.

(Fotografía: Exposición Blasco Ibáñez, MuVIM, Lucía Ibáñez Martínez. Octubre 2011)

También he podido contemplar algunas de las cartas entre Vicente Blasco Ibáñez y Francisco Sempere, así como correspondencia con otras personas en las que se menciona a mi tatarabuelo.

(Fotografías: Exposición Blasco Ibáñez, MuVIM, Lucía Ibáñez Martínez. Octubre 2011)

En cuanto al discurso expositivo, la exposición se agrupa por temas. Carteles explicativos van narrando los distintos aspectos de la vida de Blasco Ibáñez, aspectos que son reforzados tanto por fotografías como por ejemplares de sus obras, cartas, carteles, vídeos y objetos personales.  Las fotografías están normalmente colocadas en paneles colgados en las paredes, y las cartas y ejemplares en mesas expositoras en el centro de los distintos espacios. El color empleado para las paredes es el rojo anaranjado, y la iluminación es cálida y se realiza desde el techo. Por último habría que comentar que la sala de exposiciones queda dividida en distintas secciones por mobiliario que actúa de separador, de distribuidor del espacio, y que a su vez recoge información.

(Fotografía: Exposición Blasco Ibáñez, MuVIM, Lucía Ibáñez Martínez. Octubre 2011)

Resumiendo, pienso que es interesante darse una vuelta por esta exposición que permanecerá abierta hasta el día 15 de enero del 2012, ya que no sólo conoceremos mejor a esta importante figura sino que también nos da una idea de la época en que vivió.

Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: La punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos desde el borde del paladar para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo.Li.Ta.

Era Lo, sencillamente. Lo por la mañana, un metro cuarenta y ocho de estatura con pies descalzos. Era Lola con pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos era siempre Lolita.

Así empieza una de mis novelas favoritas: Lolita, de Vladimir Nabokov. Es la razón de mi nick; Humbert Humbert es el protagonista de la novela, y un libro extremadamente recomendable. También extremadamente recomendables las dos versiones del libro que se han llevado a la gran pantalla; en el 1962 por el inigualable Stanley Kubrick; y en 1997 por Adrian Lyne. Disfrutad.

Alguien me dijo una vez que los poetas tenían

                                                                       sus días contados,

porque la estrella que más brillaba en cielo,

                                                                  era un satélite espacial.

Viajando en el coche veo algo brillar en ese universo,

 y no sé si es satélite o piedra ardiendo, pero me hace pensar.

Para ti la poesía será la metáfora menos entendible del papel.

Otro dirá que es la rima más perfecta,que salga de su cabeza,y que además, sea bella.

Para otra la poesía será el día a día que pesa sobre sus dedos deseosos de escribir.

Para alguien la poesía será el sueño, la meta, la ilusión o la derrota de su hoy.

Algún anónimo dirá que es el triste desamor lo que le lleva a la inspiración, o la rabia de dentro de su corazón.

Para muchos la poesía es cosa del pasado, de mujeres ricas y poetas afeminados, que buscan el éxito entre aires de Góngora y generaciones de número 27.

Y para mí, la Poesía (con mayúscula) puede ser cualquier cosa que salga de la tinta de tu mano, la mente pensante que acaba un largo día, el sentimiento escondido tras unos ojos verdes.        Mientras surja de lo más profundo de tu ser, y tenga significado para ti, me da igual que la estrella más brillante sea un satélite,

 porque la poesía

 no tendrá los días contados

mientras nosotros

sigamos

AQUÍ.

(Ana Mª Navarro, 5/12/10)