Sueños que hacer volar

El 16 de Octubre de 2011, aprovechando que pasaba unos días en Cuenca, visité la Fundación Antonio Pérez y el Museo de Arte Abstracto, lugares que me encantan y a los que intento acudir siempre que puedo, como ya he comentado en otras ocasiones.

En primer lugar fui con mi padre a la Fundación Antonio Pérez, lugar que recoge la esencia de la vida de Antonio Pérez. Él es un coleccionista de Arte, de historias, experiencias y amistades, fundamentalmente basadas en el Arte y la Literatura. Pero a su vez es un artista, no menos importante que los de las obras que este museo recoge. Sobre todo, es un personaje interesante para indagar en él, conocerlo y disfrutar de su cultura, su experiencia, su integridad.

La Fundación está situada en la Ronda de Julián Romero, cerca de la Catedral de Cuenca y las Casas Colgadas, lo que la coloca en un entorno histórico, cultural y artístico enriquecedor. El edificio es un antiguo Convento de las Carmelitas Descalzas (siglo XVII) que fue más tarde rehabilitado y acondicionado.

El contenido se resume en colecciones de obras de artistas con los que Antonio Pérez ha compartido amistad, trabajo y/o complicidad. Además, encontramos una serie de elementos repartidos por el interior del edificio que se tratan de objetos que ha encontrado por la calle y que ha considerado interesantes, de los que ha hecho un Arte.

(Fotografía: Fundación Antonio Pérez. Lucía López Hidalgo. 6 de Octubre 2011)

Nada más entrar encontramos una primera sala en la que aparece un breve texto que describe el contenido del Museo, junto con una serie de obras de artistas que participan en la Fundación. Antonio Pérez deja escrito en un panel en la pared “En mi primer viaje a Cuenca (1957) conocí a Manolo Millares y Antonio Saura, con ellos empezó esta colección. Más tarde en París tuve ocasión de vivir la amistad y el trabajo con diversos pintores. Cuarenta años más tarde la colección vuelve a su lugar de origen”. Y así, con esta agradable sensación por descubrir, empieza un paseo muy especial por una serie de salas e historias que cada día enseñan algo nuevo.

Sus exposiciones pueden resumirse en la exposición permanente correspondiente a la colección de Antonio Pérez y exposiciones temporales que se sitúan en una sala con aspecto de túnel rocoso, y en la antigua iglesia del Convento. Sin lugar a dudas, un elemento más de las exposiciones, es la propia Arquitectura. Las salas se reparten en diversas alturas, unidas por escaleras, recibidores y pasillos, y se entrecruzan, creando un espacio totalmente laberíntico. Esto lo hace, a mi parecer, más interesante, pues despierta ese interés por investigar, buscar, y encontrar espacios y obras que te hacen sentir que sólo tú has podido llegar a ellos.

(Fotografías: Objetos de la calle. Lucía López Hidalgo. 6 de Octubre 2011)

Tras una primera sala introductoria, encontramos varias salas en las que podemos ver esos objetos recogidos de la calle, que transforma en objetos artísticos únicos y personales. Entre ellos quiero destacar estos tres, por diferentes motivos. La chapa, en la que aparecen las frases “Dios ha muerto. Marx ha muerto. Y yo estoy mu malito” siempre me ha gustado, supongo que en gran parte porque me recuerda al humor irónico y cercano de un gran amigo de mi familia. La segunda fotografía muestra el tipo de retrato que realiza Antonio Pérez que se ha convertido en un símbolo. Se trata de la transformación de una lata en la representación de una figura, fruto de la imaginación de este artista. Por último, el bote de cristal que contiene semillas de cardo, que pueden ser conocidas como “molinillo” o “abuelo”. Cada vez que lo veo me transmite sensaciones, pensamientos, ideas… Recuerdo cuando de pequeña los cogía, pensaba en un deseo, y los soplaba, deseando que se fueran muy lejos para poder cumplirse. Por ello, ver ese bote es como ver los sueños que ha tenido una persona, que los guarda (pues espero que no estén encerrados), y que los puede recordar con tan solo mirarlos.

(Fotografía: Antonio Pérez. Lucía López Hidalgo. 6 de Octubre de 2011)

Esta fotografía, que se encuentra en el Museo en la Sala de la chimenea, la he querido destacar porque me resulta especialmente original y personal. Se trata de una foto en la que aparece retratado Antonio Saura. Sobre la fotografía, en su rostro, una lata, que no sólo sirve como firma de Antonio, sino que me resulta un modo de o bien ser retratados todos (podría ser cualquiera), o bien de retratarse únicamente a él, uniendo los retratos que él realiza con latas al retrato que le realizan a él, siendo así su creación totalmente individualizada, un signo de identidad.

(Fotografía: Fundación Antonio Pérez. Lucía López Hidalgo. 6 de Octubre de 2011)

A continuación encontramos ese conjunto irregular y aleatorio de salas que recogen obras de diversos artistas como Chillida, Millares, Palazuelo, Saura, Torner o Zóbel. Algunas de estas salas son Sala Manolo Millares, Sala Lucebert, Sala Nuevas Geometrías o Sala Antojos. Estos espacios consiguen envolvernos en Arte en estado puro, en expresiones de todo tipo, arquitectónicas, pictóricas, escultóricas… Además, de forma muy especial, el edificio integra el exterior (el paisaje conquense) en el interior. Lo hace a través de las ventanas, que se colocan entre las obras de Arte, siendo así un elemento más en esta composición. Las ventanas se convierten en marcos, cuyos cuadros son paisajes dinámicos, que cambian dependiendo de la posición del espectador. Éstas además ayudan a comprender al público el objeto de inspiración que era, para muchos de los artistas que allí exponen, Cuenca.

(Fotografías: Paisajes desde el interior de la Fundación. Lucía López Hidalgo. 6 de Octubre de 2011)

Dentro de las salas de exposición permanente, siento especial interés por la que está dedicada íntegramente a Antonio Saura, pintor que vivió durante muchos años en la Calle de San Pedro, en Cuenca, y para quien trabajaron algunos años mi abuela y bisabuela. Pintor personal, con carácter, y en cierto modo provocador, pero sobre todo coherente.

(Fotografías: Sala de Antonio Saura. Lucía López Hidalgo. 6 de Octubre de 2011)

Por último, encontramos las salas correspondientes a las exposiciones temporales. Además de su funcionalidad, su Arquitectura también es diferente. En la primera sala, el espacio se asemeja a una cueva, una pequeña gruta, lo que da una sensación acogedora. La segunda, todo lo contrario. Se trata de una sala amplia, de techo alto, pues era la antigua iglesia del Convento.

(Fotografías: Salas de exposiciones temporales. Lucía López Hidalgo. 6 de Octubre de 2011)

Finalmente, quiero terminar con una fotografía que tomé en esta visita, que podría considerarse un triple retrato. En ella aparecemos Antonio Saura en una fotografía expuesta en el Museo, y mi padre y yo en el reflejo del cristal. Se trata de un breve resumen de lo que fue esa mañana…

…Un recuerdo para inmortalizar

(Fotografía: Domingo con Antonio Pérez. Lucía López Hidalgo. 6 de Octubre de 2011)

2 comentarios
  1. Peggyisthequeen dijo:

    Como ya te he comentado en la anterior entrada, en realidad posterior, un minucioso recorrido que demuestra el aprecio que sientes por estos lugares y las obras que encierran. Por cierto, juraría que la última foto ya la he visto… Tal vez estoy equivocada.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: