Aquellos maravillosos años

Después de mi anterior entrada, un tanto seria, quería hacer una algo más divertida y espontánea. Sin dejar a un lado el tema del tiempo y la memoria, hoy quería enseñaros una serie de fotos mías de pequeño. Las fotografías de nosotros mismos siempre esconden una gran historia detrás de la simple imagen, muchas veces son una representación de nuestra infancia, un momento que captura la esencia de nuestros primeros años. Son fotografías que siempre hacen que aflore una sonrisa a tu rostro, que te alegran momentáneamente el día, y te dejan con una sensación muy agradable en el estómago. Al menos, a mí me producen esas sensaciones, quizá porque tuve una infancia maravillosa, quizá porque a lo largo de los años la he ido idealizando. Quién sabe.

A continuación os pongo una serie de esas imágenes, espero que os gusten.

Pero sin duda, mi fotografía favorita es la siguiente, y por lo tanto es la que elijo como Fotografía de retrato para las entradas “obligatorias”. Creo que demuestra muy claramente esa faceta de payaso que tenía de pequeño, siempre estaba riendo y jugando, y gastando bromas. Creo que es algo que todos, al hacernos mayores, perdemos poco a poco. Vamos madurando, nos convertimos en personas más serias, centradas en nuestros trabajos o deberes; perdemos esa visión tan divertida que tienen casi todos los niños del mundo que les rodea. Así que os dejo esta foto para recordaros (pero sobre todo recordarme a mí mismo) que la vida está hecha para disfrutarla, sonreír, y pasárselo bien ante todo.

5 comentarios
  1. antares dijo:

    jajajja que gracioso Fer en todas las fotos. Quien fuera pequeño/a otra vez para vivir sin obligaciones ni preocupaciones.
    Claro que la vida esta hecha para disfrutarla, sonreir y pasarselo bien, por eso todos los días debemos dedicar sonrisas a la gente, porque muchas veces lo que necesitamos es que alguien nos transmita apoyo, confianza, motivación, empatia, la sensación de que las cosas son fáciles, … y todo eso y mucho más se recoge en las sonrisas.
    Además necesitamos de buenos momentos con la familia y amigos para desconectar de los deberes y responsabilidades que van aumentando con el paso de los años.

  2. Humbert Humbert, me ha encantado esta entrada. Y quería decirte que, aunque nos hagamos mayores, no hemos de perder esa faceta de payaso, como tú mismo dices. La visión de la vida que teníamos de pequeños creo que es una de las cosas que más merecen la pena conservar a lo largo de los años🙂
    Y, por cierto, ¡las fotos son preciosas!

  3. Me alegro que os haya gustado a las dos. Son fotos que me encantan, pero también me llevan a pensar que ojalá fuéramos niños de nuevo… Pero supongo que eso de crecer debe ser ley de vida ¿no?

  4. loqueveo dijo:

    Oooooooooooooooins pero que graciosas. Me encantan!
    Diversión no faltaba en esos años en los que nada te preocupaba, aunque está claro que cuando crecemos tenemos más cosas en la cabeza y somos más serios (o al menos eso se dice). Pero no podemos perder esa felicidad en ningún momento, porque nuestro payasín interior lo podemos sacar cuando queramos a pesar de que crezcamos. Yo lo hago muy a menudo y me va bastante bien😛

  5. Peggyisthequeen dijo:

    Hay dos cosas de los niños que me encanta: su facilidad para sonreír y su innata capacidad para disfrutar y sorprenderse de las cosas. Nos hacemos mayores, cierto, pero esas son dos cualidades de nuestra infancia que no deberíamos perder nunca. Estás ideal en las fotografías. ¿Por qué estabas tan serio delante de la tarta?

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