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Archivos Mensuales: noviembre 2011

El domingo pasado visité la exposición Wildlife photographer of the year instalada en la sala de exposiciones del Jardí Botànic de la Universitat de València. Esta muestra me interesaba no sólo porque cada día me gusta más la fotografía, sino también porque los animales siempre han sido mi debilidad.

La exposición, que permanecerá abierta hasta el 11 de diciembre, cuenta con una colección de fotografías ganadoras de uno de los concursos más prestigiosos de fotografía de naturaleza de todo el mundo.

Algunas de estas imágenes son denuncia de determinados hechos, como por ejemplo la matanza de tiburones.

(Fotografía: Lágrima de sangre. Jardí Botànic. Lucía Ibáñez Martínez. Noviembre 2011)

Si observáis, esta foto quiere captar la escena del despiece de una hembra de tiburón en cuyo vientre había varias crías muy desarrolladas. Para potenciar el drama el autor muestra en el fondo de la composición a un pescador afilando un cuchillo. Además logra captar una conmovedora lágrima de sangre que sale de su ojo.

Sin embargo, la mayoría de las fotografías tratan de obtener instantes únicos de una gran belleza.

(Fotografía: Un bocadito para el caimán. Jardí Botànic. Lucía Ibáñez Martínez. Noviembre 2011)

Esta imagen recoge un momento muy difícil de captar como es el de un caimán comiéndose a su presa, un joven armadillo, en El Pantanal de Brasil.

(Fotografía: Mochuelos en la cima. Jardí Botànic. Lucía Ibáñez Martínez. Noviembre 2011)

Esta otra fotografía muestra la vida íntima de una familia de mochuelos en una situación muy tierna entre tres hermanos. La foto fue realizada en primavera en una cantera abandonada de Israel.

(Fotografía: Desayuno navideño. Jardí Botànic. Lucía Ibáñez Martínez. Noviembre 2011)

Esta pieza ha conseguido capturar un momento de la naturaleza y de la vida misma en el que dos leopardos alcanzan a su presa. La belleza de la imagen creada por el uso de la luz, el encuadre y la sensación de movimiento contrasta con lo cruel del hecho que describe.

Por último quería enseñaros una imagen que me llamó mucho la atención por su originalidad y por la perspectiva escogida por el autor, que es la de las sombras que producen unas hormigas a través de una hoja.

(Fotografía: Teatro de sombras. Jardí Botànic. Lucía Ibáñez Martínez. Noviembre 2011)

En cuanto al montaje de la exposición he de decir que las obras están colgadas en las paredes de una única sala separada por una especie de tabique que actúa de separador. Cada obra viene acompañada de unos pequeños paneles explicativos de las correspondientes fotografías. La agrupación, salvo en el caso de las referentes a plantas y aves, es, a mi criterio, un poco arbitraria. La pintura de todas las paredes es de color gris oscuro. Asimismo la sala carece de mobiliario. Por último, en cuanto la iluminación, ésta es toda artificial y se efectúa desde el techo, con distintos tipos de luces que iluminan las obras directa e indirectamente.

(Fotografía: Sala de exposiciones, Jardí Botànic. Lucía Ibáñez Martínez. Noviembre 2011)

(Fotografía: Sala de exposiciones, Jardí Botànic. Lucía Ibáñez Martínez. Noviembre 2011)

En resumen, recomiendo la visita de la exposición por el interés de las obras mostradas. Sin embargo debo ser un poco crítica con el montaje, que me resultó un poco pobre y desangelado, y sobre todo mal iluminado, pues se producían muchos reflejos que no permitían contemplar adecuadamente las fotografías.

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¡Sonríe!

Ésta es una de las frases que más podemos escuchar a la hora de hacernos una foto. Y es que no nos gusta recordar más que los buenos momentos, obviamente, y tendemos a intentar olvidar los malos.

Pero lo que está claro es que sin pena no hay alegría. Sólo al conocer la tristeza somos capaces de disfrutar de cada segundo de felicidad.

Eso es lo que quería mostrar en esta fotografía: la alegría, la felicidad. Porque es fundamental aprender a disfrutar estos buenos momentos. Agarrarlos y no dejarlos escapar, porque no vuelven. Y cuando se hayan ido, no olvidarlos bajo ningún concepto. Tenerlos en mente hasta que lleguen los próximos y se lleven nuestras penas poquito a poco.

Fotografía: Sonríe. Cristina Ruiz. 28/11/2011

Por eso he elegido esta foto en especial. Porque me encanta la espontaneidad generada por el leve movimiento y por lo mucho que me transmite lo anteriormente dicho. Quizás es por la persona retratada, con su risa contagiosa o sus divertidos comentarios, lo que me hace recordar tan buenos momentos y tantas risas, pero espero que, aunque muchos no le conozcáis, podáis ver en esta foto lo que yo veo: alegría.

Quiero dedicar esta entrada a hablar de la relación que existe entre muchas portadas de discos de vinilo y obras de arte. Es conocido que muchos artistas se han inspirado en obras existentes previamente al realizar el diseño de las portadas, pero no es este el caso que me gustaría tratar. Más bien quería hablar de portadas de discos que han sido realizadas expresamente por artistas de reconocido prestigio con esa única finalidad. Muchas veces esta unión es consecuencia de la amistad existente entre el pintor y el músico.

Empezaré por citar algún ejemplo muy conocido, como es el caso del disco de The Velvet Underground & Nico 1967, diseñado por el famoso pintor del Pop, Andy Warhol.

 

(The Velvet Underground & Nico, 1967. Andy Warhol)

Otros dos ejemplos más recientes son Potro de rabia y miel de Camarón, 1991, obra del mallorquín Miquel Barceló; y Best of Blur de Blur, 2000, del artista londinense Julian Opie.

 

(Potro de rabia y miel, Camarón, 1991. Miquel Barceló)

(Best of Blur, Blur, 2000. Julian Opie)

Pero el caso que más me interesaba tratar por proximidad geográfica y sentimental (en el sentido de conocerlos por haberlos tenido y escuchado en casa) es el de dos artistas de la Nova Cançó, que para aquellos que no lo conozcan fue un movimiento musical que surgió durante el Franquismo para reivindicar el uso del catalán y protestar contra las injusticias de la dictadura. Los dos artistas a los que me refiero son el valenciano Raimon y la mallorquina María del Mar Bonet.

En lo referente a Raimon quería mencionar tres portadas muy conocidas que fueron realizadas por dos de los pintores españoles más importantes del siglo XX, Joan Miró y Antoni Tàpies. Así, Joan Miró diseñó las portadas de Cançons de la roda del temps, 1966 y Quan l’aigua es queixa, 1979; mientras que Tàpies realizó el diseño de Per destruir aquell qui l’ha desert, 1970.

(Cançons de la roda del temps, Raimon, 1966. Joan Miró)

(Quan l’aigua es queixa, Raimon, 1979. Joan Miró)

(Per destruir aquell qui l’ha desert, Raimon, 1970. Antoni Tàpies)

Respecto a la cantante Maria del Mar Bonet quería nombrar su tercer trabajo realizado en 1974 y que lleva el título de su propio nombre, que fue diseñado por Joan Miró y está considerado como una de las obras maestras del diseño discográfico español.

(Maria del Mar Bonet, 1974. Joan Miró)

Hoy quería hablaros sobre una exposición que visité hace ya unos días. Estoy hablando de “La ciudad posible” de Cátedra Blanca, que se encuentra en la Sala de Exposiciones de la ETSAV. Es una sala que siempre acoge distintas exposiciones y muestras a lo largo del año, y que recomiendo a todos que visitéis, al menos una, durante todo el curso. Son exposiciones de temas muy variados, sobre todo relacionados con la arquitectura, pero también el paisajismo, la fotografía, la pintura … Personalmente, las llevo viendo expuestas, una detrás de otra en continua sucesión, desde el primer día de la carrera, pero muy pocas veces he entrado a contemplarla de cerca.

He de decir que las pocas veces que me he adentrado en ese maravilloso mundo, he salido muy contento. Hace un mes, había expuesta una colección de cuadros preciosos, pero que, entre unas cosas y otras, no me dio tiempo a visitar. Finalmente, retiraron la exposición, muy a mi pesar, y me dije a mí mismo, que las próximas no me las perdería. Así que cuando la semana pasada pusieron la nueva exposición de la que os voy a hablar, no lo dudé más. Cogí mi móvil, mi más sincera predisposición positiva para contemplar el arte, y una media hora de ese tiempo tan preciado que tenemos los estudiantes de arquitectura (y que algunos llaman ocio); y me dispuse a disfrutar de la exposición.

La exposición en sí corre a cargo de Cátedra Blanca. Para aquellos que no sepáis qué es, pero que os suene de haberlo visto escrito por la escuela (me incluyo dentro de ese gran grupo), os explico. La Cátedra Blanca es el fruto de un convenio entre la Universidad Politécnica de Valencia y la compañía CEMX, cuyos principales objetivos son la profundización en el estudio y difusión del uso del hormigón blanco en los proyectos arquitectónicos. Mediante exposiciones como “La ciudad posible” proporciona una formación teórica y práctica a los estudiantes universitarios, además de establecer un foro de intercambio de opiniones y conocimientos.

La propia exposición “La ciudad posible” es el resutlado del trabajo realizado por alumnos de las Cátedras Blancas de Barcelona, Madrid, Sevilla y Valencia. Los alumnos de estas escuelas se han planteado cómo trabajar con la forma arquitectónica a partir de las condiciones del hormigón blanco. La condición de fluido, la resistencia y la densidad del hormigón determinan la forma a convebir, teniendo muy en cuenta la materialidad, el montaje del encofrado, el comportamiento durante el vertido y finalmente el desmontaje del molde. Las piezas además deben cumplir ciertas condiciones de escala (1/100) y de peso (100kg). El objetivo es crear una ciudad blanca de hormigón que vaya creciendo de año en año con las aportaciones de los alumnos de las escuelas. La exposición además viaja por toda España.

En cuanto a la disposición de la exposición, podemos diferenciar dos partes. Por una parte están las propias piezas de hormigón blanco, que están colocadas encima de un expositor de color negro, lo que hace resaltar las figuras. Por otra parte, tenemos los paneles que acompañan y explican cada una de las figuras, y que están expuestos en una serie de paneles blancos en la otra parte de la sala. Finalmente, una serie de catálogos quedan colocados encima de unos cubos blancos en medio de la sala. La iluminación consta de una serie de focos que cuelgan de el ya famoso para nosotros falso techo que hay en casi toda la escuela.

A continuación os expongo una serie de paneles y algunas de las piezas que más me gustaron.

Como conclusión, os diré que es una exposición que me encantó. Por una parte, porque me apasiona ver paneles de alumnos avanzados en la carrera. Aunque hay una parte de mí que dice: jamás seré capaz de hacer algo así; hay una pequeña parte que dice: si ellos han podido, ¿por qué yo no? Por otra parte, también me gustó porque te enseña una parte muy dinámica, plástica, escultórica y artística de la arquitectura. Por que aunque nos quite horas de sueño, acabemos odiando ciertas cuevas y determinados pueblos, hay muchas otras cosas que hacen que valga la pena estudiar una carrera tan bonita como es la arquitectura, y esta es una de ellas. Que tengáis todos un buen día.

(Fotografía: Laura Ibáñez, Moraira. Fernando Ibáñez. Agosto 2000)

(Fotografía: Laura Ibáñez, Denia. Lucía Ibáñez Martínez. Junio 2011)

A la hora de seleccionar un retrato lo primero que pensé es que me apetecía que fuera el de una persona muy próxima a mí. Tras dudar entre mis amigos y mi familia al final me decidí por mi hermana, ya que significa mucho para mí. La he visto nacer, crecer, reír, llorar, aprender y mucho más, y  no sólo eso, sino que además siempre hemos compartido muchas cosas.

En concreto he seleccionado dos fotografías (la primera hecha por mi padre y la segunda por mí), de dos periodos muy distintos pero en situaciones muy similares. Ambas fotos en la playa y en verano, y retratan su mirada que se mantiene idéntica a lo largo de los años. Con ello he querido hacer un pequeño homenaje a todo lo que hemos vivido juntas y espero seguir viviendo; y también, cómo no, al verano, a la playa y a las vacaciones, cosas que a estas alturas del curso me resultan tan atractivas y tan lejanas.


La foto como se puede ver es en Bilbao, una vista del Guggenheim a las 7 de la mañana. He escogido la foto por la historia que tiene detrás. En el puente de Octubre me fui con una amiga al País Vasco a un encuentro de voluntarios de Adsis (en Navidad y verano realiza experiencias solidarias para jóvenes en las que juegas con niños, enseñas el idioma, acompañas a ancianos y otras actividades según el ámbito que elijas, y este encuentro era con gente de todo el país, compartir lo vivido, conocer otras perspectivas y acciones). La historia que entraña la foto es la siguiente: el lugar al que íbamos era Orduña, pero el autobús llegaba a Bilbao, así que nos tenían que recoger. Yo nunca había estado en esta zona y me dije a mi misma que no me iba sin ver el Guggenheim. El viaje fue de noche, y llegamos allí media hora antes de lo previsto, sobre las 7 de la mañana, así que decididas preguntamos como llegar, cogimos un mapa y nos metimos en el metro, a la aventura. No fue difícil llegar la verdad. Emocionadas con el suceso nos hicimos varias fotos y aunque el flash distorsiona un poco la imagen ( sobre todo en las farolas de la derecha), ésta  me gusta mucho, por la tonalidad de las horas de la mañana, el reflejo de las luces en el ría del Nervión y el significado. Conseguí ver el museo, aunque nos tuvimos que ir enseguida porque venían a recogernos (y menuda nos calló por haber ido sin decir nada, pero no me arrepiento para nada de lo vivido), y además fue una gran sensación de estar en el puente frente al museo, sin nadie en los alrededores, y decir, reto conseguido. Fue una viaje que recuerdo con especial cariño y sé que volveré, pero esta vez a horas mas razonables y con más tiempo. 

Añado dos fotos más, una con la amiga con la que fui, ya que afianzamos la amistad, pues de 70 personas que fuimos en total solo la conocía a ella, y la otra una foto del mismo sitio sin flash, pues la oscuridad hace que los reflejos resalten más y se observa mejor las horas de la mañana que eran.

“Los Tudor” es una serie de televisión basada en el reinado de Enrique VIII de Inglaterra.

Personalmente, creo que es una magnífica serie. Mezcla altas dosis de amor, violencia, intriga, venganza, sensualidad, alta política, vanidad… en un drama histórico en el que, si bien se han tomado ciertas libertades con respecto a nombres de personajes, fechas históricas, relaciones o apariencias físicas, se ha sabido reflejar la época en la que se desarrollan los acontecimientos con gran fidelidad.

Pues bien, el otro día, viendo un capítulo, me sorprendió ver aparecer al que sería Hans Holbein pintando el retrato de una de las amantes del rey. Un retrato muy similar a la Venus del espejo de Velázquez. Así que, investigando, me he dado cuenta de que son muchas las ocasiones en que la serie hace referencia a distintas obras de arte. Aquí incluyo algunas de ellas.

Esta es la escena de la que antes hablaba, en la que aparece Hans Holbein y su pintura de lady Ursula Misseldon, amante del rey.

Diego Velázquez. La  Venus del espejo. Ca. 1648-51

Gabrielle d’Estrees y la duquesa de Villars. Ca. 1594

Una de las famosas pinturas de bailarinas de Degas

Los diseñadores de vestuario de la serie dicen haberse inspirado en Degas y Balenciaga para la elaboración de estos trajes de época.

Kathering Howard, una de las esposas del rey, con joyería inspirada en un retrato de Carolina Bonaparte