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Archivos Mensuales: septiembre 2011

(Imagen de la película “Doce hombres sin piedad”, 1957)

Un joven acusado de haber matado a su padre y doce miembros de un jurado encargados de decidir, por unanimidad, si llevarle a la silla eléctrica o si absolverle. Comienza la votación, en la que once están convencidos de su culpabilidad y sólo uno opta por el beneficio de la duda. Aparentemente estos votos son inamovibles, pero 12 personas pueden llegar a ver muchos detalles que un abogado puede pasar por alto.

Doce hombres sin piedad es un magnífico film de Sidney Lumet con el que se estrena en el mundo del cine. Alabado, sobre todo, por la brillante interpretación de Henry Fonda, así como la dirección. Pero en realidad son doce actuaciones increíbles.

Es una película cargada de sentido psicológico y sociológico. Hecha para reflexionar, para analizar cada personalidad en una misma situación.

(Escena de la película “Doce hombres sin piedad”, 1957)

Doce hombres: 1. El hombre común, sencillo, que nunca llega a destacar, pero al que todos respetan; 2. El tímido, sin personalidad, demasiado influenciable; 3. El intransigente y tozudo, acostumbrado a imponerse sobre el resto, y que como la mayoría de este carácter, esconde un sentimiento frustrado; 4. El que se encuentra en una posición económica alta, elegante, con cierto aire de superioridad, y aparentemente testarudo; 5. El hombre tímido y callado, que roza la excesiva humildad hasta el punto de dejarse pisar por el resto; 6. El trabajador y honesto que no soporta la falta de profesionalidad y seriedad; 7. El soberbio y granuja, que no es consciente de la responsabilidad que tiene su trabajo; 8. El analítico, racional, inteligente y luchador, con grandes valores sobre la vida y la justicia; 9. El anciano, con mucha experiencia y ganas de luchar por sus ideales; 10. El hombre amargado y frustrado con su vida, que paga su decepción con el resto; 11. El humilde dispuesto a dialogar con tal de llegar a la justicia, pero le falta decisión y firmeza; 12. El joven ingenioso y agradable, un buen tipo, aunque algo superficial.

Yo, sin lugar a dudas, me quedo con la inteligencia, la persistencia y el saber estar de Henry Fonda; y la simpatía y carisma de Joseph Sweeney.

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El tiempo pasa, todo cambia.

Cómo me gustaría haber vivido tiempos ya pasados, que se me escaparon y ya no volverán. Ver lugares que ya hemos destrozado, vivir culturas ya extinguidas o mundos utópicos que ya no interesan a nadie. Menos mal que la música nos da la ocasión de escapar, visitar momentos no vividos… Porque una canción te puede transportar lejos, allá donde tú quieres ir. Imaginar por un momento que vives en los 70…

Imagine (John Lennon, 1971)

Imagine all the people

Living life in peace

You may say I’m a dreamer

But I’m not the only one

Maybe someday you will join us

And the world will be as one

London calling (The Clash, 1979)

The ice is coming, the sun is zooming in

engines stop running and the sheat is growing thin

a nuclear error, but i have no fear

London is drowning and I live by the river

London calling to the imitation zone

forget it, brother, and go alone

Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: La punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos desde el borde del paladar para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo.Li.Ta.

Era Lo, sencillamente. Lo por la mañana, un metro cuarenta y ocho de estatura con pies descalzos. Era Lola con pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos era siempre Lolita.

Así empieza una de mis novelas favoritas: Lolita, de Vladimir Nabokov. Es la razón de mi nick; Humbert Humbert es el protagonista de la novela, y un libro extremadamente recomendable. También extremadamente recomendables las dos versiones del libro que se han llevado a la gran pantalla; en el 1962 por el inigualable Stanley Kubrick; y en 1997 por Adrian Lyne. Disfrutad.

Creo que vamos demasiado deprisa. Hay gente que se levanta con el tiempo justo para vestirse y desayunar, algunos ni siquiera eso. Corremos no sea que perdamos el autobús. Llega a clase, o a la oficina, y luego a comer, corre que solo tienes una hora, y luego otra actividad, algún sitio al que ir. Se hace de noche, una cena simple y como es tarde, a dormir. Y así día tras día acabo de describir la rutina de muchos. No paramos. No tenemos tiempo para nadie, pero sobretodo, no tenemos tiempo para nosotros. Queremos hacer tantas cosas que no disfrutamos ninguna, y al final se nos queda la sensación de que no hemos hecho absolutamente nada en la vida. Y es algo triste. Vamos aparcando a un lado lo que realmente queremos hacer y hacemos solo lo que debemos. Abandonamos hobbys, amigos, y buenas conversaciones que se cambian por un “hola” del chat.  La sociedad actual nos ha llevado a la prisa, la velocidad. Cada día todo es más rápido, coches, teléfonos, comunicaciones… (hasta las familiares son cada vez más fugaces). Pero la vida no está hecha para ser vivida rápidamente. Es mejor saborearla. La lentitud pone de los nervios a mucha gente, pero creo que no se trata de ser rápido o lento, sino de dar a cada cosa su tiempo.

Un buen desayuno, con el olor del café y del pan tostado. El paseo hacia la parada del bus, buscando los primeros rayos del sol. Una conversación familiar, o con los amigos, de algo más de un minuto. No lo veo tan difícil, creo que nos hemos acostumbrado a que todo sea rápido y eso es algo que no es nada bueno. Nos estamos deshumanizando.

Dejo un link a un video precioso, que invita a parar, a decir,  ¡ya basta!, necesito un tiempo para mí, para mi vida, mis aficiones. Necesito parar y ver que hay a mi alrededor. Empezar a observar más lejos de la rutina y darnos cuenta de cuántas cosas nos perdemos por ir rápido, vamos, la vida.

Por eso, recomiendo no tener prisa por el ver video, ponerse cómodo/a, ver las imágenes ( de una belleza a mi parecer increíble) y dejarse llevar por las notas de música que te guían por la reflexión y sobretodo, por la tranquilidad.

Que tengáis un buen día :

[…]

– ¿Sabe por qué quiero hacer teatro?

– Realmente tengo muchísimo interés en saber por qué has venido aquí.

– Se lo voy a decir… Quiero hacer teatro porque quiero hacer algo por mí y por los demás. Quiero hacer teatro porque creo que sirve para comunicarse entre los seres humanos. Porque creo que puede ser un camino hacia el entendimiento, y hacia la comprensión. Por eso.

– Así que quieres cambiar el mundo…

– Pues sí. Me encantaría cambiar este puto mundo.

Y creo que todavía se puede cambiar…

(Canción: Lucía, BSO Noviembre, 2003)

Alfredo Baeza (con “b”) es un joven idealista con ganas de luchar por un arte libre hecho con el corazón y olvidando el dinero. Trata así de formar un grupo de teatro para actuar en la calle, interactuar con el público, intentando que éste se implique. Por ello, a menudo utilizan la provocación cargada de denuncia social. Quiere cambiar el mundo…

… pero a veces (casi siempre) es el mundo el que te cambia a ti.

Sencilla y profunda, con una increíble banda sonora y una no menos importante reflexión sobre el arte, el compromiso social y la utopía, Achero Mañas consigue, a mi parecer, despertar las ganas de tomar parte del mundo.

Quizás algunos detalles le resten credibilidad, y es esto lo que es más criticado en este film.

Pero, ¿acaso no merece la pena tratar de darle veracidad…?

(Fotografía: Exposición Infancia, UNICEF, Lucía Ibáñez Martínez. junio 2011)

Si cuarenta mil niños sucumben diaramente
en el purgatorio del hambre y de la sed
si la tortura de los pobres cuerpos
envilece una a una a las almas
y si el poder se ufana de sus cuarentenas
o si los pobres de solemnidad
son cada vez menos solemnes y más pobres
ya es bastante grave
que un solo hombre
o una sola mujer
contemplen distraídos el horizonte neutro.

Pero en cambio es atroz
sencillamente atroz
si es la humanidad la que se encoge de hombros.

Desganas, Mario Benedetti